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La Coctelera

anY

La vereda de la puerta de atrás.

30 Diciembre 2005

Renovarse

Arranco el calendario amarillento que cuelga de la pared. Es aquel que jamás conseguí colocar derecho, el que contiene días subrayados, páginas arrancadas en el intento de asesinar un día, aquel que agonizaba lento y mugriento. Es aquel que me acompañó y observó, aquel que veló cuando dormía y el que nunca lloró.
Si me quisiste alguna vez solo puedo confesarte que yo siempre te odié.
No puedo despedirlo, sólo mirarlo de reojo mientras lo arrugo y arrojarlo a la papelera en un descuido, donde le depara un adiós perpetuo. Donde su condena será convivir con las sombras y el olvido.
Si camino hacia atrás, sobre pasos que ya me resultan lejanos, me tambaleo hacia los lados con el riesgo de chocar y rasgarme la piel. Es por eso que emprendo la marcha hacia el sol y me ajusto la sonrisa, y es por eso que calzo tus besos y no me quedan grandes.
Que un año de mi vida, entre veintidós, me hizo nacer de nuevo. Que veintidós inviernos jamás olvidaron una primavera.
Coloco un nuevo calendario, aunque aún no llegó el momento. Pero el deseo es tan ferviente que no puedo esperar, ya perdí la paciencia hace tiempo, en alguna estación.
Y me resulta raro clavarte allí sonriente y fijando tu mirada en la mia. Y tu imagen es tan nítida que me asusto igual que me alegro. Que me sorprendo soñándote después de acostumbrarme a la soledad y su tormentosa compañía.
Y al colocarlo me invade la calma, porque en un gesto inútil parece que estuviera obteniendo el antídoto milagroso que cura el dolor. Parece que pasar página fuera fácil y que jamás volverás...
Y acabo mi diario por la mitad.
Y limpio los cristales opacos buscando hallar la luz. Que entre medio del todo y de la nada me descubrí grabando tu nombre en mis labios y dibujando tu corazón en el techo.
Que moviéndose cielo y tierra se elevaron mis pies. Y en la luna más bonita coloco tu fotografía, para que nuca se desgaste con el sol, y en la noche más oscura te enciendo un deseo para que rias y cumplas todos tus sueños.
Que cada día y cada mes, y si puede cada año, brindemos con el corazón... y que se mueran las penas que alguna vez quisieron hacernos daño.

(¡Que tengais feliz año! mis mejores deseos...)

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27 Diciembre 2005

Vértigo.

Todo da vueltas a mi alrededor como si girara en el sentido equivocado, y aquí estamos mi pena y yo, encendiéndote una vela debajo de tu balcón, sin sueño y sin poder pasarle un paño a este insomnio manchado.
Noche clara que hoy paseo por mi mirada, con la luna a cuestas, tirada en el bordillo descanso sobre la acera y mientras voy contando tus huellas, anhelando tus pasos, pisando charcos.
Un torbellino inesperado ha removido mi paciencia en fracciones de segundo, desalojando todo a su paso, pero los grillos siguen cantando y mis pies no se han desplazado ni un centímetro de tu vera.
Será que no se cansa este viento absurdo de susurrarme, a voz de conciencia, cuanto te quiero.
Y en el jarrón flores marchitas ya se van secando, el rojo pasión que exhibían da paso al tono morado y austero, igual que el de tus labios que saben a pecado.
Si te miro desde allí arriba me mareo, me agarro a las farolas para no tropezar y descubras que no hay luz, que es el reflejo de mi deseo, de mi verguenza.
Enmaraño tus silencios, uno por uno, a ver si te puedo escuchar, desde el prisma con el cual te observo un arcoiris se refleja, mezcla de sentidos y carencias.
Si me has robado un trozo de mi corazón y no puedo tacharte de ladrón, solo sugerirte que lo protegas de la lluvia y el viento, para que no se moje de llanto, ni tiemble de frio, que ya late deprisa y acelerado si te mira.
Podría detenerse el tiempo en tu pecho, allí solo cabe la claridad, que mientras acaricio los mechones de tu pelo el mundo gira... y a mi que más me da.
Si en un descanso tomo aliento y retrocedo, buscando la estrategia adecuada que me acerque hasta ti y no sea un fracaso, que harta estoy de aullarle a la luna y que ésta no me haga caso.
Que estremezco si revolviendo momentos te saboreo en mi paladar, mitad dulce y mitad agrio, que alteras mi conciencia y sazonas mi delirio. Que voy escupiendo al viento todas las razones por las cuales no te olvido.

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20 Diciembre 2005

Trasnochando tu recuerdo.

Me he tumbado en la alfombra roja del salón, mientras te imagino y siento a mi lado, mientras la desgana escala por las paredes y el hastio cuelga del techo en forma de telaraña.
Descuidado en cuerpo y alma vagas por la casa, como un fantasma que perdió el rumbo, la orientación y si cabe, la razón.
No consigo atraparte, invisible eres a los ojos, pero te siento en las noches oscuras, ajeno a mi corazón, percibo tu calor.
Tengo los labios secos de besos olvidados y mi cuerpo se congeló, porque la hoguera que prendimos, a mi pesar y el tuyo, ya se apagó.
Escogiste quedarte para siempre entre estas paredes, como un castigo pernicioso, una condena larga y pesada que arrastro en silencio, una cruz a mi espalda y ya ves, resignada y a ratos comparto vida contigo aunque tu nombre ya olvidé.
No sé de tus intenciones, no recuerdo la última vez que te tuve cerca, eres un espejismo en este desierto donde enloquecí de sed y horas muertas.
Enfrascado esta el temor, escondido lo guardo y tengo, para que no lo encuentres en un descuido y lo viertas sobre mi, para que no lo utilices en mi contra o cuando todo se vuelve gris.
¿Cuando escaparás por aquella ventana que dejé abierta?...
Si la dejé para recordarte cuanto mundo te queda por recorrer hasta que quieras de nuevo hacerme tuya de verdad, cuantas lágrimas necesitarás derramar para que recuerdes las mias, para que sepas que se siente cuando hay tanta gente y, sin embargo, tanta soledad.
Un escalofrio me recorre por el cuerpo cuando sin querer me rozas, porque no conseguirás encontrarme, aunque me tengas de frente. No escucharás el latir de mi corazón aunque palpes mi pecho, ni hallarás sabor en esta boca, sordomudo tengo el corazón si tú me tocas.
Y cuando salga el sol y cruce esa puerta no te recordaré, solo deambulas en las noches frias de mi alma, cuando la luna mengua.
No puedo seguir acostada porque sobreviviré, a tus obstáculos, esquivaré todos cuantos pueda.
Y cuando amanezca me encontrarás pero será demasiado tarde para que me puedas perseguir, porque cuando quieras darte cuenta estaré a miles de kilómetros de aquí.
Tumbada en aquella alfombra roja... sin quererlo pienso en ti.

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5 Diciembre 2005

Sin reloj

He robado un segundo del tiempo que marca la distancia entre nuestros mundos paralelos, para fusionar nuestras almas a través de los cuerpos y obtener así un equilibrio perfecto, una combinación mágica, casi surrealista.
Me pregunto cuanto tiempo es necesario para emprender el vuelo sin riesgo a caer, cuanto tiempo hace falta para comprender sin temor a sufrir, cuantos días deben pasar contigo o sin ti.
Expirar el tiempo soltando poco a poco el aire, agarrándose a la vida, y beberse de un trago el deseo de tenerte, soltando las manos y hundiendo los pies en el suelo, compartir un secreto a voces, gritar la evidencia.
He soñado que ardía mi noche más fria y mi corazón congelado se deshacía por momentos, en momentos en los que sueño cuando duermo a tu lado.
Vale tanto cruzar el límite que se precipita al final del camino que cogo carrerilla, tomo aliento y me impulso hacia arriba.
Aquí arriba el sol no me ciega... y el tiempo que se esfumó, no cuenta.
En noches como ésta no echo de menos la soledad que a veces ansiaba, y días como mañana serán los que al final nos llenarán los azulejos de recuerdos, al atardecer ya no me cuesta imaginarte, ni temo al tiempo, ni al vacio.
Colocaté, derecho en mis pensamientos y en el olvido... siempre al revés.

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21 Noviembre 2005

Contigo

Despacito y con sigilo salgo de mi caparazón y me siento a tu lado, a espensas de que lo que decida la suerte en ese momento.
De tus ojitos oscuros agarro un sentimiento perdido de tu corazón que quería colocar en mi pecho para exhibirlo con orgullo, pensando que tal vez no sea demasiado tarde. Si tengo que pedir un deseo me conformaré con que te quedes a mi lado al menos un minuto más.
Quisiera dibujarte en mi cielo junto a las estrellas que me iluminan cuando sonries y trazar cada uno de tus rasgos armoniosos que rozan la belleza más sublime. En tu pelo quisiera enredarme... en tus abrazos tropezar.
Esas manos acarician cada una de mis ilusiones y esconden cualquier indicio de temor que amenace romper la magia de esos momentos, en los que el sol brilla y las nubes se esconden.
Tu forma de reir, tus virtudes asomándose, tu forma de acoplarte entre mis brazos, cómo tocas la guitarra... esa canción. Podrían pasar horas disfrazadas de segundos, podría girar el mundo cien veces tras las ventanas de nuestro mundo, podría jurarte que no me doy cuenta.
Renacer... coge mi mano por estos senderos sin miedo a perder, quiero regalarte mis sueños, quiero grabar tu nombre en mis labios y arrebatarte cada sombra de dolor que te quiera abatir. Que nadie te haga daño... nunca.
Quisiera regalarte un pedacito de cariño que pueda protegerte en los días nublados del mar humor y del hastío, que te eleve cuando caigas desganado y que consiga estremecerte de alegría. Quisiera...
Si el ruido de la ciudad perturba mis oidos, si la soledad empaña mis penas, si las olas se llevan mis castillos de arena, si el polvo ensucia mis recuerdos. Si la noche asesina toda esta claridad, si los pájaros ya no cantan en mi cielo, si las farolas se han fundido en mi calle y no hallo más alumbrado que el de las velas consumidas, si se me olvida ganar. Si apareciste tú... y todo esto se torna efímero.
Gracias...
A tu lado cuesta poco ser feliz.

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12 Noviembre 2005

En mis sueños.

"...vivo en un sueño del cual despierto si cierro los ojos para dormir y si alguna vez me recuesto aturdida por las pesadillas, esas que se enganchan en mis pies, pienso en ti y se esfuman como si ya llevaran al menos un millón de batallas perdidas.
Sueño que vivo en un mundo lejano si por casualidad la impotencia me mira de reojo y decide que la acompañe en su camino sin asfaltar.
Mi vida, a veces sueño, a veces realidad, se mezcla y se tambalea por segundos, se para, se desliza con las horas, me enseña, me cuenta... siempre en susurros..."

Salí muy temprano, al alba, cuando tú aún dormias y ... ¿soñabas?
La calle está vacía pero mis pies me guían solos, menos mal que cogí el abrigo, hace frio y chispean gotas de lluvia.
Me detengo en aquel parque escondido de hojas muertas, que encontré de paso hacia ningún lugar, y si recuerdo no puedo evitar caer en un abismo desconocido donde únicamente me invade el deseo de huir. Se me antojó ver su rostro, en forma de chiquillo desvaído y acusador, entre los árboles. ¿Acaso crees que me importas? ya olvidé el miedo, ya te olvidé, chiquillo triste... anda, corre tranquilo por la hierba mojada. Creo que se enjuagó unas lágrimas y emitió un gemido ahogado, ya no me importa.
Despúes por las carreteras húmedas recapitulé cuanto había sucedido, pude apreciar la soledad en forma de sombra persiguiendo mis pasos, pero si me anhela y no consigue atraparme no creo que sea necesario temerle. Casi la piso.
Al cruzar la esquina me choqué sin querer con tu rostro, creo que sorprendido, un revuelo de emociones anulan mi razón, una señal de alarma para mi pobre corazón. Medicina para mis males, o veneno que mate todos y cada uno de mis dudas, lentamente, poco a poco.
En el bar de siempre las mesas estaban vacias, se acabó el verano, solo una mujer tomaba un café ensimismada, con los brazos apoyados en la mesa. Me miró fíjamente, le sonreí pero ella se limitó a mirarme, creo que lo seguía haciendo mientras me alejaba. Noté que me reprochaba algo. Noté su aliento frio en mi nuca.
Una sensación de aparente tranquilidad, más bien de alivio, me invadió dulcemente cuando gire la llave y entre en mis sueños plateados, curiosamente nada había cambiado. Temía que en mi paseo por aquellos derroteros los ladrones robarán mis pertenencias y escaparan por el patio, temía que se llevaran todo aquello cuanto fui guardandodo recelosa para aguantar los días frios e invernar lo más cómodamente posible. Temía que hubieras colgado una nota en el frigorífico disculpándote por ser así de inestable y tu ropa ya no estuviera plegada cuidadosamente en mis cajones, que solo hubieras dejado tu ausencia.
No era así. En la mesa estaba tu juego de llaves, mientras me quitaba el abrigo me abrazaste por detrás y me diste un beso. Te lo devolví, agradecí tanto que me esperaras, necesitaba de ti.
Cuando me preguntaste el porqué de mi tardanza te pedí que te sentaras en aquel sofá desgastado y te lo confesé, sin esperar que me comprendieras.
" ... me encontré con la desolación, me choqué con el dolor, me persiguieron los miedos que ahora se juntan con la soledad y la tristeza me esperaba sentada donde siempre, pero pasé de largo, quería encontrarte, creí que me perdería de nuevo..."
Me tapaste la boca. Tus ojos me gritaban en silencio lo que yo misma pensaba mientras giraba la llave para entrar...
Nunca más saldré a la realidad sin protegerme.
Apagué la luz, sin olvidar dejar las pesadillas encendidas, y me acosté. Vamos a desear que nunca se acaben nuestros sueños.
En los sueños tengo cuanto quiero. En sueños vivo.
"He desnudado mi alma y la he vestido de gala para que en tus sueños, esta noche, luzca deslumbrante. He sombreado tu corazón para no tenerte miedo cuando duerma".

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2 Noviembre 2005

Entre lineas

Rompo los critales que empañan tus ojos, pardos, tristes, y de infinita belleza. No encuentro nada, solo la oscuridad que se consume con la indiferencia, que unida a la frustración de mis deseos consumidos, hoy reconozco en tu mirada.
Entre tantos desengaños pronunciados por la paciencia que me caracteriza, en esos momentos. Entre la rebeldía de mi corazón inconformista y la locura de mis razonamientos, entre los bordillos de la desolación y los espejos donde se reflejaba tu cuerpo desnudo... quedan los minutos apagados bajo un colchón empapado en sudor, el que emana de mi corazón, cansado de esforzarse por inútiles y ambiciosos resultados. No quiero, no entiendo las páginas del libro que evocaban nuestra historia marchita. Solo quedaron sobras en un mantel, y montones de platos en la pila sin fregar, que nadie pensará en limpiar.
Entre mis carencias y tus necesidades, a gritos en un tejado expresé cuanto quiero ser, ya no más cómo quiero ser. Me entiendo y nunca conseguiré entender... me pierdo y siempre te encontraré.
Puedo alcanzarte una estrella, la que más te guste, y tallarla a tu medida, para que luzca brillante en cada una de tus sonrisas y siempre deje un rastro que ilumine la mia, cuando se apague sin querer.
Puedo rodear tus ganas, patear tus miedos, subir a la luna y esperarte, puedo permitirme verte ascender y rogar para que no caigas más, puedo pedirte que saques los sueños de tu baúl y los desempolves con descaro y confianza, sin recelo.
Busco la mitad que dejé olvidada en medio de mi camino, sin conocer la meta, no me importa el final mientras no lo halle.
No me importa si hace frio cuando en tus abrazos encuentro calor, si sale el sol que más da que la luna se acueste, siempre nos quedará esperar un momento mejor, siempre quedaremos nosotros en este trayecto misterioso, siempre estoy aquí.
En medio de mis sueños y mis ilusiones, de mis plegarias, de mi sexto sentido y mi lógica, en medio de tu camino, como el segundo de tres, como una foto en tu pared.
Anhelo cruzar esa linea sin tropezar, siempre a tu lado... aunque no estés.

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26 Octubre 2005

Un pulso con la vida.

Me elevo, hoy me despojo de los miedos y temores que apenas hace un momento me invadían. Me suelto y voy elevándome hacia cielos familiares y alentadores, que andaba soñando pisar. Siento un poco de frio, de sed y un hormigueo de la cabeza a los pies. Siento que soy frágil, como una muñeca de porcelana, en aquella habitación donde me manejan a su antojo.
Decidí columpiarme en aquellos parques verdes, colgada de las nubes, empujada por el sol, y lo he conseguido. Hasta aquí me llega la brisa marina y revuelve mi pelo, aunque el mar esté lejos de estos edificios blancos con pasillos donde huele a muerte y soledad.
"Me asomo por la ventana y veo la gente pasear, la mayoría andan con prisa, rien, conversan, parecen despreocupados, algunos se miran el reloj y avanzan rápido. No saben que alguien los está observando desde arriba soñando con descolgarse y bajar a ese mundo frenético que da vueltas y vueltas... aquí todo está parado, solo avanza el reloj y cada vez que la manecilla da un paso yo retrocedo otro..."
Me arropa el calor de la seguridad, bebo sorbito a sorbito de la buena noticia, intentando asimilarla para que no me haga daño (tomar mucho dulce de golpe puede dañar el estómago) y de pronto abro los ojos y miro a mi alrededor. Todo sigue igual, menos yo.
Mis ojos brillan...
De vuelta a la realidad el camino es ligero, ya no pesan las penas. Las únicas lágrimas que caen son las del cielo.
Me elevo, desatándome de las cuerdas que agarraban mi cuello impidiéndome gritar silencios que calmaran mi alma, desgastada, hoy esperanzada y desafiante. Me engancho a la luna pálida, a la vida, a tus ojos oscuros, a los sueños que pinté en el techo y a las farolas que alumbraron mi camino y encendieron palabras de aliento en cada momento.
Este pulso lo gano yo...

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Sobre mí

Busco razones en mares de dudas, me sumergo en la belleza de la gente con sentimiento. Guardo pensamientos en botellas de cristal, que a veces se rompen y se esparcen en escritos y en miradas. Persigo una realidad no inventada y duermo cada noche donde la marea me arrastra. El más ansiado tesoro es encontrarme y el mayor naufragio la soledad. En tus ojos hallo calma y tempestad. Mi e-mail es princesik_a@hotmail.com.

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