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La Coctelera

anY

La vereda de la puerta de atrás.

13 Agosto 2006

Un rayo de sol

Hoy te eché de menos cuando sin querer me recostaba en la arena y despistada perseguía con la vista el vuelo de las gaviotas al atardecer. Parece que el mar suspirara por un momento de tranquilidad después de tener que atender a las obligaciones de un agitado mes de trabajo.
La gente está por todos lados, jaleando y riendo, agitándose en el agua, como si todos bailaran poseídos al son de una misma canción que cayera del cielo. El sol ya dejó de encandilar pero sigue al acecho y el movimiento no cesa, es porque el trasiego de la ciudad de invierno se traslada hasta aquí a pesar de nuestro empeño por desconectar.
He juntado algunas conchas, he revuelto un poco la arena con mis dedos y me he situado al borde de la esterilla para mantener la mitad de mi cuerpo en contacto con la tierra húmeda, me relaja tanto este lugar…
Ligeramente adormilada, apoyé la cabeza sobre mi toalla mojada y te encontré. Así, sin más.
Apareciste de pronto, como una tormenta de verano, como un olor que te evoca un recuerdo que creías haber olvidado, como cuando el despertador te arranca de un buen sueño, sin avisar. Me pillaste desprevenida, sin saber qué decir, qué pensar.
Estabas igual que cuando te despediste de mi, un poco más alto, un tanto más delgado, pero conservabas la misma mirada tristona y tu sonrisa de medio lado. Entonces comprendí que jamás te había olvidado y sentí como si nunca te hubieras ido lejos de mi nube de plata y siempre hubieras formado parte de mi cielo gris.
Nadie te percibió más que yo, parecías un ángel perdido y rodeado de sombras que llegara desde lejos, buscando un trocito de luna. Sé que llegaste de casualidad pero no me molestó, en el fondo te esperaba.
Quédate y observa el horizonte, allí donde la línea separa el mar de nuestro mundo, allí donde se escondió la luna y nos espera agachada e impaciente por arrojarnos un poco de luz que alumbre nuestra velada. Aquí siempre tenías un sitio, a mi lado.
Fueron unos segundos deliciosamente eternos, en los que nos miramos sin saber bien qué decir e intercambiamos sentimientos. Tú lo quisiste y ahora me tienes echándote de menos, de repente hallándote en mitad de la tarde, frente al mar. Tuve que imaginar que así sería, tú no podías reaparecer en cualquier lugar, como siempre elegías el momento ideal, el sitio adecuado, para que fuera especial.
El mundo gira sin cesar pero hay detalles que nunca cambiarán, es la esencia de la vida, lo único que siempre sigue igual.
Entonces sentí algo intenso que me oprimía ligeramente el pecho y aceleraba mis sentidos, que erizaba mi piel. Noté que me quedaba sin aliento, sin cordura, sin control. De pronto no había nadie en la playa y el barullo de hacía unos segundos ya no encubría el rumor de las olas, se callaba la tierra de golpe y comenzaba a susurrar el mar. Tembló la tierra. Me transporté a otra dimensión sin desplazarme tan siquiera un milímetro de aquel sitio, ahora el mundo parece que fuera tú y yo, y la fina línea que frente a nosotros delimitaba el sueño de la realidad, la alegría de la tristeza, el bullicio de la soledad.
Entendí que me habías besado, que como punto de salida habías elegido mi cuello y trepabas hasta mis labios, que querías probar la sal que calmara para siempre mi sed de ti. Por eso el resto no importaba, por eso se habían resignado a dejarnos solos, cerrando con sigilo la puerta, por eso ninguno se atrevía a mirar.
Ahora que atardece y muere el día yo amanezco a tu vera, durante unos instantes, donde siempre quise estar.
Son esos instantes, cuando la vida se llena de colores y de armonía. Son esos instantes en los que me siento viva.
Las olas se rompen a nuestros pies luchando por atrapar dos almas que se encuentran en una tarde de verano, que se prometerán amor eterno, que perderán la cabeza, la razón y romperán las reglas de lo que establecieron como una obligación.Pendiendo de un hilo estará el dolor acechando con separar nuestros cuerpos y mecernos hasta la realidad y de la mano amenazará un reloj que fue castigado para marcar un tiempo, un momento y un destino. No temas, la luna no juzga a dos locos enamorados que quieren desafiar al corazón y siempre estará de nuestra parte.
Y sin embargo al final se impondrá el sol…
Fueron unos segundos, unos minutos tal vez, sin querer perdí la noción del tiempo y detrás de tus besos una ola nos sobrecogió y nos devolvió a la orilla, golpeados por el viento. Contra las rocas tus besos se estrellaron y se rompieron en fragmentos, te desvaneciste dejando espuma y lágrimas que saben a una nueva despedida.
La gente de nuevo ocupó su lugar, prosiguió con su baile, el sol se recobró de aquella brisa revoltosa que por momentos lo tambaleo y adquirió su papel desafiante y poderoso. No hay nada que hacer cuando la marea sube y el mar ruge furioso.
Fueron segundos que siempre quedarán y se grabarán en esta orilla.Me froté los ojos en un intento por encontrarte de nuevo, quise hallar la sal de mis labios. Era inútil, ya no quedaba nada. De nuevo te habías marchado dejando el silencio, tal vez colgado de mi nube, avanzando mar adentro, sin querer volver atrás.
Comprendí que contigo siempre sería así, imprevisible, intenso. Supe que aquí o allí, o donde quiera que estés te iré echando de menos. Y en cualquier momento me despertaré aturdida y te encontraré de nuevo, y rozarás mi espalda, y tomarás mi cuerpo y si tengo suerte, cuando menos me lo espere, me darás un beso.
La luna menguará de pena y el sol sonreirá triunfante. Otra lágrima en la arena.
Como la mirada cómplice de dos desconocidos, como el suspiro que se escapa del control, como la esperanza que resurge de las cenizas, como un libro que se llena de polvo, así será nuestro amor.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Cuervo

Cuervo dijo

Interesantes sus melancolicas visiones

Saludos

8 Septiembre 2006 | 01:28 AM

tiritando-

tiritando- dijo

Al menos el Ewcuerdo queda Implantado.
De mi Bestia ya no queda Humanidada. Sólo el triste recuerdo de que ahí dentro, un Día, hubo algo que me hizo vibrar.
A veces cuanndo un recuerdo vuelve incesantemente, hay que hacer pócimas para que no se convierta en Total desasosiego y Melancolía.

11 Septiembre 2006 | 08:55 PM

rajugo

rajugo dijo

Any, ¡qué hermoso poema! Así sin más: HERMOSO. Besos.

22 Abril 2007 | 12:35 AM

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Sobre mí

Busco razones en mares de dudas, me sumergo en la belleza de la gente con sentimiento. Guardo pensamientos en botellas de cristal, que a veces se rompen y se esparcen en escritos y en miradas. Persigo una realidad no inventada y duermo cada noche donde la marea me arrastra. El más ansiado tesoro es encontrarme y el mayor naufragio la soledad. En tus ojos hallo calma y tempestad. Mi e-mail es princesik_a@hotmail.com.

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