Susurros del ayer

"Grito... en silencio, grito...
Así querías que fuera, en otro tiempo. Tu boca ensuciada de palabrería no me cuenta nada nuevo. Limpiando el polvo, sin querer, borré tus huellas y ya no hay quién te encuentre, ¡ay! ni tu nombre recuerdo. Tu sonrisa ya no me quita el sueño, ni saltan chispas si me miras o si te veo. El viento se llevó tu querer y el mio, en un descuido, maldito cupido. Ya no más.
Calla... no digas nada, fin del cuento"
Hoy amaneció tarde y se hizo de noche enseguida. Llueve, finas gotas que caen del cielo, que se van colando en mi mirada y se deslizan en silencio, empapando mi almohada y encharcando el suelo. Enjuago el corazón, que tengo en un puño, y lo escurro en las macetas, que muera la mala hierba o que cambien mi destino.
Mañana escalaré montañas rocosas y así, consumiré sin prisa el trayecto marcado. Al final, no recogo lo que siembro, solo alcanzo las sobras de la luna menguante de esta noche fría.
Por pedir, pido al menos que pueda llevarme retazos de ilusiones de las cuales me alimento. Al menos una caricia que mime mis sentidos y me protega del dolor que provoca tu recuerdo, que se dibuja en las ventanas y me deja sin aliento.
Me apoyo y observo, tras los cristales empañados, tu figura deformada. Más allá, miles de pequeñas luces me miran y me cuentan que larga se hace la madrugada sin compañía, en estas noches de desvelo.
Sin un abrazo donde refugiar los temores, me elevo, me retuerzo.
Las campanadas me recuerdan que el tiempo pasa, que todo se acaba, que puede morir la pena y asomar la primavera dando brincos en cualquier momento. Pero aún queda nieve que arrancar y mucho frio para disecar, fotos que arden y un recuerdo desenterrado que gime a lo lejos, pidiendo guerra. Quisiera esconderme, marcharme lejos, pedirte una tregua. Que ingenua...
Husmeo en el pasado, me afligo y ya no me levanto. Hoy no hay risa, ni hay llanto. Que el invierno inerte que duerme a mi lado me echó de casa y me dejó en la puerta, congelada.
Encenderé una fogata para fundir las pesadillas que improvisan mis sueños, que alteran mi vigilia, y apagar las llamas no dependerá de mi, solo del tiempo, efímero y a la vez eterno.
"Grita ahora... que mi alma se ha quedado muda y ya no te entiendo".

Amaru dijo
Sí que tienes un abrazo donde refugiar tus temores: el mío.
Un beso.
3 Febrero 2006 | 05:40 PM