Vértigo.
Todo da vueltas a mi alrededor como si girara en el sentido equivocado, y aquí estamos mi pena y yo, encendiéndote una vela debajo de tu balcón, sin sueño y sin poder pasarle un paño a este insomnio manchado.
Noche clara que hoy paseo por mi mirada, con la luna a cuestas, tirada en el bordillo descanso sobre la acera y mientras voy contando tus huellas, anhelando tus pasos, pisando charcos.
Un torbellino inesperado ha removido mi paciencia en fracciones de segundo, desalojando todo a su paso, pero los grillos siguen cantando y mis pies no se han desplazado ni un centímetro de tu vera.
Será que no se cansa este viento absurdo de susurrarme, a voz de conciencia, cuanto te quiero.
Y en el jarrón flores marchitas ya se van secando, el rojo pasión que exhibían da paso al tono morado y austero, igual que el de tus labios que saben a pecado.
Si te miro desde allí arriba me mareo, me agarro a las farolas para no tropezar y descubras que no hay luz, que es el reflejo de mi deseo, de mi verguenza.
Enmaraño tus silencios, uno por uno, a ver si te puedo escuchar, desde el prisma con el cual te observo un arcoiris se refleja, mezcla de sentidos y carencias.
Si me has robado un trozo de mi corazón y no puedo tacharte de ladrón, solo sugerirte que lo protegas de la lluvia y el viento, para que no se moje de llanto, ni tiemble de frio, que ya late deprisa y acelerado si te mira.
Podría detenerse el tiempo en tu pecho, allí solo cabe la claridad, que mientras acaricio los mechones de tu pelo el mundo gira... y a mi que más me da.
Si en un descanso tomo aliento y retrocedo, buscando la estrategia adecuada que me acerque hasta ti y no sea un fracaso, que harta estoy de aullarle a la luna y que ésta no me haga caso.
Que estremezco si revolviendo momentos te saboreo en mi paladar, mitad dulce y mitad agrio, que alteras mi conciencia y sazonas mi delirio. Que voy escupiendo al viento todas las razones por las cuales no te olvido.


Antares dijo
Mi niñaaaa... ¿qué pasó? Ay, Any... escribes de lujo, sientes como nadie, pero tanto para lo bueno como para lo malo. Cuando escribes de lo "bueno" alimentas espíritus, pero si escribes de lo "malo" me marchito contigo... Tengo fuerza, Any. Tienes mi mano.
¡¡ARRIBA LOS ESPÍRITUS LIBRES!!
Anda, sonríe!
27 Diciembre 2005 | 10:40 AM