En mis sueños.

"...vivo en un sueño del cual despierto si cierro los ojos para dormir y si alguna vez me recuesto aturdida por las pesadillas, esas que se enganchan en mis pies, pienso en ti y se esfuman como si ya llevaran al menos un millón de batallas perdidas.
Sueño que vivo en un mundo lejano si por casualidad la impotencia me mira de reojo y decide que la acompañe en su camino sin asfaltar.
Mi vida, a veces sueño, a veces realidad, se mezcla y se tambalea por segundos, se para, se desliza con las horas, me enseña, me cuenta... siempre en susurros..."
Salí muy temprano, al alba, cuando tú aún dormias y ... ¿soñabas?
La calle está vacía pero mis pies me guían solos, menos mal que cogí el abrigo, hace frio y chispean gotas de lluvia.
Me detengo en aquel parque escondido de hojas muertas, que encontré de paso hacia ningún lugar, y si recuerdo no puedo evitar caer en un abismo desconocido donde únicamente me invade el deseo de huir. Se me antojó ver su rostro, en forma de chiquillo desvaído y acusador, entre los árboles. ¿Acaso crees que me importas? ya olvidé el miedo, ya te olvidé, chiquillo triste... anda, corre tranquilo por la hierba mojada. Creo que se enjuagó unas lágrimas y emitió un gemido ahogado, ya no me importa.
Despúes por las carreteras húmedas recapitulé cuanto había sucedido, pude apreciar la soledad en forma de sombra persiguiendo mis pasos, pero si me anhela y no consigue atraparme no creo que sea necesario temerle. Casi la piso.
Al cruzar la esquina me choqué sin querer con tu rostro, creo que sorprendido, un revuelo de emociones anulan mi razón, una señal de alarma para mi pobre corazón. Medicina para mis males, o veneno que mate todos y cada uno de mis dudas, lentamente, poco a poco.
En el bar de siempre las mesas estaban vacias, se acabó el verano, solo una mujer tomaba un café ensimismada, con los brazos apoyados en la mesa. Me miró fíjamente, le sonreí pero ella se limitó a mirarme, creo que lo seguía haciendo mientras me alejaba. Noté que me reprochaba algo. Noté su aliento frio en mi nuca.
Una sensación de aparente tranquilidad, más bien de alivio, me invadió dulcemente cuando gire la llave y entre en mis sueños plateados, curiosamente nada había cambiado. Temía que en mi paseo por aquellos derroteros los ladrones robarán mis pertenencias y escaparan por el patio, temía que se llevaran todo aquello cuanto fui guardandodo recelosa para aguantar los días frios e invernar lo más cómodamente posible. Temía que hubieras colgado una nota en el frigorífico disculpándote por ser así de inestable y tu ropa ya no estuviera plegada cuidadosamente en mis cajones, que solo hubieras dejado tu ausencia.
No era así. En la mesa estaba tu juego de llaves, mientras me quitaba el abrigo me abrazaste por detrás y me diste un beso. Te lo devolví, agradecí tanto que me esperaras, necesitaba de ti.
Cuando me preguntaste el porqué de mi tardanza te pedí que te sentaras en aquel sofá desgastado y te lo confesé, sin esperar que me comprendieras.
" ... me encontré con la desolación, me choqué con el dolor, me persiguieron los miedos que ahora se juntan con la soledad y la tristeza me esperaba sentada donde siempre, pero pasé de largo, quería encontrarte, creí que me perdería de nuevo..."
Me tapaste la boca. Tus ojos me gritaban en silencio lo que yo misma pensaba mientras giraba la llave para entrar...
Nunca más saldré a la realidad sin protegerme.
Apagué la luz, sin olvidar dejar las pesadillas encendidas, y me acosté. Vamos a desear que nunca se acaben nuestros sueños.
En los sueños tengo cuanto quiero. En sueños vivo.
"He desnudado mi alma y la he vestido de gala para que en tus sueños, esta noche, luzca deslumbrante. He sombreado tu corazón para no tenerte miedo cuando duerma".

sinsangre dijo
Como siempre viajamos con tus palabras a otros oníricos mundos.
Te hago una inusual recomendación. Vete al videoclub más cercano, o mejor, acude a uno de esos grandes y fríos almacenes y pide a la dependienta una película coreana titulada Hierro 3. Te mirará extraña, así que añade que la dirige el genial Kim Ki Duk, que es el mismo que nos deleitó con Primavera, Verano, Otoño, Invierno y Primavera.
Cuando encuentre en el catálogo esa obra maestra del cine asiático, verás una preciosa historia que recorre punto por punto las estaciones que has nombrado en tu artículo.
Verás como la búsqueda de lugares de perdidos encuentros se vuelve necesaria para encontrar un sentido sentido a la vida. Que aquellos lugares comunes sin significado aparente, guardan un profundo sentir en el corazón de los protagonistas de la historia.
Que el amor todo lo puede.
Y que aun en las condiciones más adversas, la esperanza nunca ha de perderse, aunque uno tenga que convertirse en un fantasma para acompañar eternamente a la persona amada.
Un beso. Acepta la recomendación y ya me contarás.
12 Noviembre 2005 | 06:36 PM