Querido amigo

Una noche fria, caminos oscuros, huele a mar, debe estar cerca, más de lo que imagino, pero no me sorprendo haber llegado tan lejos porque el camino ha sido largo y la cuesta pesada, más no puedo dejar de caminar. Te estoy buscando carita de ángel, sonrisa torcida, mirada esquiva, besos de algodón.
En cualquier esquina esperas escondido, apareces como siempre de la nada, donde menos espero, no puedes evitarlo siempre has sido como un pájaro, o te has sentido así: libre.
Vienes y vas, pero yo te sigo buscando porque se que volverás con una mochila llena de historias nuevas, de secretos por contar.
Te busco en el mar porque perteneces a él... en esas aguas inmensas donde te perdiste alguna vez yo quise marchar contigo pero permanecí anclada en la arena sin un reloj en la mano y un montón de ilusiones latentes en mi pecho.
Cuando aparezcas las estrellas más bonitas de esa noche tendrás a tus pies, tienes magia, eres grande aunque siempre te diga pequeño.
Me gusta escucharte, observarte, me haces sentir segura a tu lado. Me gusta como ries, me contagias de alegría y parece más fácil la vida cuando te quedas a mi lado (han pasado dos primaveras al menos y parece que nunca te fuiste).
Cuando te encuentre te pediré que algún día me lleves contigo a esos escondites secretos donde te sientes seguro y te olvidas de todo.
Amigo... eres bueno, aunque te diga malo.
Tus dedos dibujaron miles de sueños en el aire y no eran castillos de arena, tienes ambición y eres constante. Admiro tus ansias por escalar las montañas más altas y no conformarte con poco. Tienes el don de pintar sonrisas y borrar lágrimas, la virtud de creer en ti, de luchar por ti.
Cabezota y realista, a veces no entendias porque me gustaba tanto pasear por las nubes. Tu pisas fuerte por la tierra y vas dejando huellas imborrables en tu camino, son las que sigo ahora mientras te busco.
Recuerdo las noches de invierno tapados con la manta, los paseos por la ciudad, las tardes de domingo cuando no teniamos nada mejor que hacer que estar juntos, los días de verano en tu coche sin rumbo... improvisar te sale fácil.
Te echo de menos aquí...
El día menos pensado divisaré tu silueta oscura en alguna orilla, libre como el viento llegaste hasta allí. Con tus pantalones anchos y tu camiseta ajustada estás buscando nuevos horizontes y te has parado a pensar. Me acercaré a ti, me sentaré a tu lado y me abrazarás, solo quería decirte que sigo ahí, que siempre estaré contigo aunque estemos a miles de kilometros. Solo quería que supieras que un día cambiaste mi vida...
Solo quería darte las gracias por existir.

sinsangre dijo
Como de costumbre. Fantástico.
En la vida de toda persona con corazón siempre ha aparecido esa persona especial con la que se establece una complicidad especial, dificil de describir y que permanece con el tiempo, pese a que los caminos se separen por causas ajenas a nuestro corazón.
Lo bueno es cuando no se separan los caminos y esa relación se consolida eternamente.
Un beso.
19 Agosto 2005 | 09:08 PM