Tan cerca y tan lejos

Mientras se iba consumiendo el cigarro me di cuenta de lo tonta que habia sido. Estaba recostada sobre aquella cama donde habiamos pasado tantas noches abrazados, donde habiamos tenido largas conversaciones sobre cualquier tema que se nos antojara, donde siempre hacia calor.
Tu te peinabas y me mirabas de reojo por el espejo, yo me estaba perdiendo en el techo, también pensabas que nada seria igual. ¿Quién se lanzo esa noche? ¿fuiste tú? tal vez fui yo..
Cuando te marches no querré volverte a ver, hasta que te vea, entonces te pediré que te quedes para siempre. Si me das tu consentimiento me quedo una vida entera, porque detrás de esas paredes me da miedo quererte.
No diré nada, se que es peor, pero en silencio gritaré todo lo que pienso, aunque solo me responda el eco. No sirve de nada que me tape los ojos porque soy consciente de todo lo que podría ser y no será, de todo lo que fue o pudo haber sido.
Espera que voy a fundirme un ratito con el colchón, mientras vete cuando quieras, eso sí, no olvides llevarte la culpabilidad que yo estoy harta de cargar con ella.
Nadie nos mira, no tienes que disimular que aquí no paso nada, ya, ya sé, es la falta de costumbre, siempre nos miran. Ahora solo te diré adiós, hoy no tengo ganas de hablar (¡que raro!), luego le contaré a las paredes lo que pienso, así tendré las mismas porque las palabras contigo se las lleva el viento.¡Ay, que penita! con todo lo que latia mi corazón hace unas horas.. sí, sí, que se acabó.. ¿pero hasta cuando?
Estoy pensando que mañana recogeré las sobras de tu amor, hoy no tengo más ganas que las de salir volando por la ventana y ver todo lo bueno que tiene la vida.
Entonces me miraste y hubo un silencio, pero ambos sonreimos, quizá sea mejor tomarlo con humor y que parezca que no nos hemos equivocado y bueno, después de todo, si nos equivocamos pues seguiremos adelante y ya está, ninguno se va a derrumbar por algo así.
A veces pienso que todo es muy complicado cuando se trata de ti, quiero un momento de tranquilidad...

antares dijo
De mi casa desterramos la culpabilidad. El verdadero culpable era cocinero de tortillas y les daba la vuelta con tal maestría que todos acabábamos sumidos en la "culpabilidad" y él, eximido y triunfante. Con el tiempo y los avatares decidimos que en todo caso, éramos responsables de nuestros actos, no de nuestros sentimientos, y nunca jamás culpables. No es justo. No debemos condenarnos, porque no estamos aquí para sufrir. Somos más que cualquier problema, somos la solución.
Gracias por visitar mi espacio. Te agregué... Espero seguir contando contigo.
15 Agosto 2005 | 07:20 PM