anY http://any.lacoctelera.net La vereda de la puerta de atrás. es-es Medio Ambiente http://s3.amazonaws.com/lcp/any/myfiles/5465x65.jpg anY http://any.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Un rayo de sol http://any.lacoctelera.net/post/2006/08/13/un-rayo-sol 2006-08-13T17:26:54+00:00

Hoy te eché de menos cuando sin querer me recostaba en la arena y despistada perseguía con la vista el vuelo de las gaviotas al atardecer. Parece que el mar suspirara por un momento de tranquilidad después de tener que atender a las obligaciones de un agitado mes de trabajo.
La gente está por todos lados, jaleando y riendo, agitándose en el agua, como si todos bailaran poseídos al son de una misma canción que cayera del cielo. El sol ya dejó de encandilar pero sigue al acecho y el movimiento no cesa, es porque el trasiego de la ciudad de invierno se traslada hasta aquí a pesar de nuestro empeño por desconectar.
He juntado algunas conchas, he revuelto un poco la arena con mis dedos y me he situado al borde de la esterilla para mantener la mitad de mi cuerpo en contacto con la tierra húmeda, me relaja tanto este lugar…
Ligeramente adormilada, apoyé la cabeza sobre mi toalla mojada y te encontré. Así, sin más.
Apareciste de pronto, como una tormenta de verano, como un olor que te evoca un recuerdo que creías haber olvidado, como cuando el despertador te arranca de un buen sueño, sin avisar. Me pillaste desprevenida, sin saber qué decir, qué pensar.
Estabas igual que cuando te despediste de mi, un poco más alto, un tanto más delgado, pero conservabas la misma mirada tristona y tu sonrisa de medio lado. Entonces comprendí que jamás te había olvidado y sentí como si nunca te hubieras ido lejos de mi nube de plata y siempre hubieras formado parte de mi cielo gris.
Nadie te percibió más que yo, parecías un ángel perdido y rodeado de sombras que llegara desde lejos, buscando un trocito de luna. Sé que llegaste de casualidad pero no me molestó, en el fondo te esperaba.
Quédate y observa el horizonte, allí donde la línea separa el mar de nuestro mundo, allí donde se escondió la luna y nos espera agachada e impaciente por arrojarnos un poco de luz que alumbre nuestra velada. Aquí siempre tenías un sitio, a mi lado.
Fueron unos segundos deliciosamente eternos, en los que nos miramos sin saber bien qué decir e intercambiamos sentimientos. Tú lo quisiste y ahora me tienes echándote de menos, de repente hallándote en mitad de la tarde, frente al mar. Tuve que imaginar que así sería, tú no podías reaparecer en cualquier lugar, como siempre elegías el momento ideal, el sitio adecuado, para que fuera especial.
El mundo gira sin cesar pero hay detalles que nunca cambiarán, es la esencia de la vida, lo único que siempre sigue igual.
Entonces sentí algo intenso que me oprimía ligeramente el pecho y aceleraba mis sentidos, que erizaba mi piel. Noté que me quedaba sin aliento, sin cordura, sin control. De pronto no había nadie en la playa y el barullo de hacía unos segundos ya no encubría el rumor de las olas, se callaba la tierra de golpe y comenzaba a susurrar el mar. Tembló la tierra. Me transporté a otra dimensión sin desplazarme tan siquiera un milímetro de aquel sitio, ahora el mundo parece que fuera tú y yo, y la fina línea que frente a nosotros delimitaba el sueño de la realidad, la alegría de la tristeza, el bullicio de la soledad.
Entendí que me habías besado, que como punto de salida habías elegido mi cuello y trepabas hasta mis labios, que querías probar la sal que calmara para siempre mi sed de ti. Por eso el resto no importaba, por eso se habían resignado a dejarnos solos, cerrando con sigilo la puerta, por eso ninguno se atrevía a mirar.
Ahora que atardece y muere el día yo amanezco a tu vera, durante unos instantes, donde siempre quise estar.
Son esos instantes, cuando la vida se llena de colores y de armonía. Son esos instantes en los que me siento viva.
Las olas se rompen a nuestros pies luchando por atrapar dos almas que se encuentran en una tarde de verano, que se prometerán amor eterno, que perderán la cabeza, la razón y romperán las reglas de lo que establecieron como una obligación.Pendiendo de un hilo estará el dolor acechando con separar nuestros cuerpos y mecernos hasta la realidad y de la mano amenazará un reloj que fue castigado para marcar un tiempo, un momento y un destino. No temas, la luna no juzga a dos locos enamorados que quieren desafiar al corazón y siempre estará de nuestra parte.
Y sin embargo al final se impondrá el sol…
Fueron unos segundos, unos minutos tal vez, sin querer perdí la noción del tiempo y detrás de tus besos una ola nos sobrecogió y nos devolvió a la orilla, golpeados por el viento. Contra las rocas tus besos se estrellaron y se rompieron en fragmentos, te desvaneciste dejando espuma y lágrimas que saben a una nueva despedida.
La gente de nuevo ocupó su lugar, prosiguió con su baile, el sol se recobró de aquella brisa revoltosa que por momentos lo tambaleo y adquirió su papel desafiante y poderoso. No hay nada que hacer cuando la marea sube y el mar ruge furioso.
Fueron segundos que siempre quedarán y se grabarán en esta orilla.Me froté los ojos en un intento por encontrarte de nuevo, quise hallar la sal de mis labios. Era inútil, ya no quedaba nada. De nuevo te habías marchado dejando el silencio, tal vez colgado de mi nube, avanzando mar adentro, sin querer volver atrás.
Comprendí que contigo siempre sería así, imprevisible, intenso. Supe que aquí o allí, o donde quiera que estés te iré echando de menos. Y en cualquier momento me despertaré aturdida y te encontraré de nuevo, y rozarás mi espalda, y tomarás mi cuerpo y si tengo suerte, cuando menos me lo espere, me darás un beso.
La luna menguará de pena y el sol sonreirá triunfante. Otra lágrima en la arena.
Como la mirada cómplice de dos desconocidos, como el suspiro que se escapa del control, como la esperanza que resurge de las cenizas, como un libro que se llena de polvo, así será nuestro amor.

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DE ESTA NOCHE... UNA TREGUA. http://any.lacoctelera.net/post/2006/07/07/de-esta-noche-tregua- 2006-07-07T10:18:03+00:00 He llegado hasta aquí con la curiosidad de un niño, con la esperanza del que mira al cielo cuando cayó en picado, con la ilusión de un amanecer que se precipita en el ocaso tras una noche que se antojaba eterna. He vuelto para enfrentarme con mi realidad más difusa, con mis miedos y mi fortuna.
La soledad me acompaña por estas tierras, apretándome de la mano, para que nada me retenga y jamás puedan separarme de su lado. No le bastó con robarme la primavera, aún ansía arrastrarme con ella y castigarme mirando a la pared. No sé si debería soltarla para simpre o envejecer a su vera y darle ese placer.
En mi equipaje llevo trocitos de aquello cuanto dejé y perdí, cuando llegue a la habitación los esparciré por la cama para que me hagan compañía cuando se acueste el sol.
De ti no me olvidé, pero esta vez te colocaré en mi cabeza para que no me duela tanto el corazón.
En los pasillos se escuchan ecos de canciones, de murmullos, de risas ahogadas por el ruido de los coches al pasar. Huele a asfalto mezclado con humedad, a tabaco y a comida rápida, a césped mojado. Por la calle la gente pasea acelerada, ensimismada, ajena a este ambiente adormilado y enfermo. Nunca conseguiré soñar desde aquí, no hay nubes, ni estrellas, solo espejos que te enseñan la otra cara de la vida que nunca llegarás a entender. Dejadme en paz, mis alas no pueden plegarse durante mucho tiempo, mis ojos no aguantan tanta miseria, mi alma no consiguió cicatrizar las heridas de mi piel. Se amontonan la impaciencia y la rabia en mi interior, luchando por salir y dejar de servirme parte de este dolor.
Todavía recuerdo tus palabras, aquellas que me tranquilizaban en las noches de un verano joven, cuando me olvidaba un poquito de todo y nos sentábamos a comprender el mundo, y a desgranarlo poco a poco. Era nuestra acera, nuestro refugio para escapar del calor. Me acuerdo que te reías de mis sugerencias, de mi forma de restarle importancia a los grandes problemas y hacer un mundo de las desavenencias cotidianas. Nos refrescábamos con un trago, riéndonos de la suerte, de lo prohibido. Cómo dos bichos raros nos miraban las estrellas, entonando canciones y lamentándonos entre estrofa y estribillo, en lugar de estar dormidos. A lo mejor era la cordura, que se disfrazaba de carnaval y salía a la calle a bailar, para resultar más llevadera, para parecer más espontánea.
A pesar de mi mala memoria, de mi despiste, podría plasmar cada segundo de aquellos momentos, que escalan por mi pensamiento como una enredadera, que a veces oprime más de la cuenta.
Siempre fui del viento, aunque ahora sienta que me maneja a su manera y dependa de su humor cambiante… “hoy te quedas conmigo, hoy te puedes marchar”. Siempre caminé por la cuerda floja, guardando el equilibrio, aunque ahora sienta que me cuesta un poco más al hacerse tan largo el camino.
Anoche volví y te imaginé a mi lado, mirando al frente sereno. "Volverás, nada debe cambiar" me susurrabas muy despacio, cómo si a cada sílaba estuvieras deseándolo intensamente y rogando porque así fuera. Después un remolino de viento removió algunos papeles y hojas del suelo, y los árboles silbaron.
¿Has sentido esto... como yo?
He llegado hasta aquí obligada por la fecha, por el día, por los segunderos del reloj. Nada ha cambiado, camino descalza por este suelo que me quema y me aprieta un poco la garganta. Aún así llego con fuerza, con un deseo para soplar las velas y apagar para siempre la voz de ese dolor. Esa que me grita desde lo lejos, que me recuerda que no somos nadie y a la vez somos tanto para alguien.
Necesito soledad que no me abandones ahora, para poder apoyarme en ti y en la soledad de los que me acompañan en esta velada. Pero si cierro página de golpe, pillándote los dedos sin querer y me lanzó a volar, déjame sentir, déjame vivir… déjame soñar… que por una vez este cuerpecito cansado que me sujeta pueda sentirse en libertad.

Y en la acera no había más que tu ausencia, en forma de basura y cielo gris.
Y el único sonido que allí se escuchó fue el llanto quebrado de un chiquillo travieso que no quería irse a dormir.

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A mi lado sin que estés http://any.lacoctelera.net/post/2006/04/26/a-mi-lado-sin-estes 2006-04-26T14:54:59+00:00
Esta mañana me despertaron tus besos por mi espalda haciendo cascada, pero no estabas ahí.
Me estremecí entre tus brazos, cuando tu aliento chocó en mi nuca y me apretabas fuerte contra tu pecho para que nunca nos pudieran separar. No eras tú.

Te contemplo desde el suelo sentada y con los brazos cruzados, arropada con el sabor amargo de aquel sueño extraño que hace unos momentos se apoderaba de mi imaginación. Miro tus fotografías arrugadas, las acaricio pensando en tu piel.
Hace un momento desperté exaltada, me agité entre las sábanas y me aferré a mi almohada, como si la vida se me fuera en ello. Quise agarrarme a tu imagen.
Quería atrapar algún fragmento de aquel sueño, engancharme de él, colarme dentro y sentirte, pero ya se deslizaba silencioso por el suelo de mi cuarto, como una serpiente después de envenenarme. Ya se escapaba por la puerta, sin compasión alguna y sin volver la cabeza atrás. Me quedé mirando cómo se marchaba, incapaz de reaccionar ni de reclamar nada. No me acostumbro.
El aire huele a ti, está cargado de cuando no estabas, es mezcla de tu perfume y mi sudor. La cama es muy grande en tu ausencia.
La casa está vacía de tus risas, de tus manías, de tus ruidos y de tus silencios.
Aún conservo algún recuerdo revuelto por el sofá, replegado en el armario junto a mi ropa, doblado en mi mesilla de noche. También colecciono algunos reproches y unas cuantas canciones tristes, algo de rencor, trapos sucios que no se pueden lavar.
Sí, la cabeza me suplicaba que no me acercara a ti, que no manchara más nuestro orgullo, que era el momento de dejar que la distancia hiciera por nosotros y que el tiempo tomara las riendas… Pero el corazón no entiende de idiomas, de límites, de espacio y tiempo.
Ahora no te importa, igual que yo, tú vuelas a ras del suelo y sin querer tropiezas de vez en cuando. Ya no me comprendo.
Se me escapa una lágrima, entre sonrisas. Fue bonito mientras duró. Te siento sobre mí, me miras desde abajo, desde tu fotografía, con tus ojitos de caramelo. Parece que revolotearas alrededor de mi cuerpo, que me susurraras al oído hasta erizar mi piel. De nuevo sola, me empiezas a estorbar.
Me levanto y sigues aquí, te reconozco en los espejos. Luego me maquillo la desilusión y enmascaro mi realidad con un poco de carmín y una cuantas sombras.
Me lanzas miradas como puñales, desde lo lejos, con la sonrisa gacha y el humor cabizbajo, pensando que nada sale bien, que las cosas siempre se ponen del revés. Puede ser.
Mi cabeza se llena de pensamientos absurdos mientras me visto, las dudas me siguen atormentando, no pude deshacerme de ellas anoche. Lo siento.
Cuando pensaba que te olvidaría de nuevo, descubro que me esperas con el primer café, tan puntual como siempre, y me sabes tan amargo como dulce. Te has sentado en mi silla, a lo mejor hoy te has acordado de mí. Te pruebo y me quemas los labios, después un escalofrío recorriendo mi cuerpo.
Al rato se me enfrían las manos, puede que ya las hayas soltado y te estés marchando por las escaleras, pensando que no debiste volver y que nunca más lo harás. Luego cerrarás la puerta con cuidado para que no me despierte, demasiado tarde. No puedo dormir.
Lo has dejado todo desordenado, el salón patas arriba, tus huellas en el suelo, sombras en el recibidor, el techo que se me cae encima. Se te olvidó que me falta tiempo, se te olvidó que te amo.
El día se me hace largo, un poco más por la tarde que por la mañana, será que cuando el sol se esconde me recuerda un poco a ti. Siempre oscurecías tus pensamientos, te llenabas de noche en tu soledad, saltabas de un lado para otro maldiciendo. Luego me besabas y te reías, luego brillabas tanto que parecía que jamás volvería a anochecer. Merecía la pena hurgar en tu mundo, conocerte, caminar cogida de tu mano. Me sentía protegida, querida a tu lado.
Ahora el huracán nos alcanzó de nuevo, a ti te pilló desprevenido, a mi desnuda. Nos abalanzó contra el muro y todo se tambaleó, todo cambió. Nos dejó trozos de recuerdos que yo he disecado, sobras de tu amor que he escondido debajo de mi cama, tus fotografías. Maldigo mi suerte. ¿Qué fue de la tuya?
La ciudad ha cambiado mucho en poco tiempo. Se ha vuelto grande y ruidosa, con el bullicio que trae la soledad. Las calles se han mojado pero nunca llueve, solo desde mi ventana.
En mi cuarto me siento segura, allí me escondo de la realidad y la pinto de colores. En mi paleta siempre hallo el gris, en cada mezcla. El pincel desgastado me pide un poco más de azul. Trazo tus contornos, perfilo tus ojos, repaso las curvas de tu cuerpo, tus líneas rectas, me maravillo de tu belleza, me entretengo con los pequeños detalles. Siempre termino con tu sonrisa, que ensancho un poco más de la cuenta. Ahora firmo para poder adentrarme, perderme en tu cuerpo y emborracharme de tus abrazos. Así tiño de realidad mis sueños más prohibidos.
Después me acuesto y pienso en ti. Pronto llegarás y colgarás tu abrigo. Subirás por las escaleras y te acostarás en la habitación de al lado. Se habrá echo tarde, como siempre, y estarás cansado. Caerás rendido y pensarás un poco en mí, algunas noches de abril. Mientras velaré para que no te pase nada.
Siempre pensarás que me marché y tratarás de no recordar, para que no te duela.
Será mi secreto, mi pesadilla, mi castigo.
Alguna vez sentirás fría tu mejilla, no pude evitar entrar y besarte, pero tú cerrarás tu ventana pensando que fue una corriente… que la primavera es revoltosa.

Sigo aquí, aunque no me puedas ver…
Sigues aquí… pero ya nunca te podré tener.

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Se nos hizo de noche http://any.lacoctelera.net/post/2006/03/11/se-nos-hizo-noche 2006-03-11T16:16:14+00:00
El ayer me confunde, me succiona, me oprime la garganta. Allí se atascaron mis palabras, los fragmentos de un pasado turbulento que lanza sus últimos alaridos de madrugada, quejidos lastimeros, con un ensordecedor eco que asustaba.
Delante una pared sin pintar, de cemento. Ya no te puedo atrapar, no la puedo traspasar, sin ropa, sin ganas, van chocando mis lamentos. Se consume la calidez de tu cuerpo que ayer me embriagaba, se deshacen los susurros de una voz que no callaba, que rechinan un te quiero y no puedo, una despedida, una balada.
Si no me queda tinta para expresarte con palabras mi dolor, tu desilusión. Si los hilos no consiguen bordar razones que puedan disfrazarme cada día para camuflarme de mi alrededor. Hoy pienso mas no razono y las hojas del cuento siguen pasando, a un ritmo veloz, salteando inviernos, quitando segundos del reloj.
Si ayer fuimos sólo uno y hoy sólo somos dos.
En mi lecho duermen hojas secas que olvidaron cómo alzarse con el viento y me tapan cuando sueño. También tengo cascabeles colgados de cada uno de tus recuerdos que se mueven a mi paso, al ritmo de mis pies, por estos laberintos sin atajo.
Puede que en otra vida me tomaras de la mano, que en otro sueño podamos amarnos y encender una luna para que nunca nos atrape la oscuridad con su manto. Puede morir el sol de pena y marchitar estos campos, puede el mar secarse y el fuego de esta pasión dejarme helada. Puede que te jure amor eterno y me cruce de brazos y puede que te deje marchar y nunca se cierren mis heridas. Si nada es predecible en esta vida también podrá morir el llanto, algún día, cuando parezca que todo está perdido, cuando el cielo se torne nublado.
Entre tu vida y la mía existe un abismo que, a veces, nos une y otras nos separa, curioso destino que como en un rompecabezas a veces faltan piezas y como en un desierto sólo hallamos espejismos.
Este dolor de cabeza, las yagas de mis pies, esta dulce condena de tenerte sin que estés.
Aún voy dando saltos de dos en dos por tus escaleras con el miedo de caer, aún cuelgo el abrigo de tu piel en mi perchero por si hace frío, por si hay tormenta, por si me quiero esconder.
Ahora me escapo por las ventanas buscando una nube donde arrojar lágrimas sin que me vean, para que crezcan las flores y aceleren la primavera.
Porque nunca será como hoy, porque siempre será como mañana.
Mientras nos queden suspiros seguiré anhelando aquel que te de aliento en los momentos oscuros. Mientras nos queden atardeceres seguiré soñando con un nuevo amanecer.
El ayer me está pidiendo una tregua pero no se la daré, sólo a cambio de que recuperes la sonrisa, aquella que me enseñó que las palabras sobran, la que me impulsó, la que me ayudo a crecer. Sólo quiero que tus ojitos tristes iluminen más que las estrellas, que recuperen esa chispa que prendían mi alma, porque lejos o cerca, siempre te querré.
A veces sólo consigo susurrar lo que siento cuando todos hablan a la vez.

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Susurros del ayer http://any.lacoctelera.net/post/2006/02/03/susurros-del-ayer 2006-02-03T17:33:25+00:00
"Grito... en silencio, grito...
Así querías que fuera, en otro tiempo. Tu boca ensuciada de palabrería no me cuenta nada nuevo. Limpiando el polvo, sin querer, borré tus huellas y ya no hay quién te encuentre, ¡ay! ni tu nombre recuerdo. Tu sonrisa ya no me quita el sueño, ni saltan chispas si me miras o si te veo. El viento se llevó tu querer y el mio, en un descuido, maldito cupido. Ya no más.
Calla... no digas nada, fin del cuento
"

Hoy amaneció tarde y se hizo de noche enseguida. Llueve, finas gotas que caen del cielo, que se van colando en mi mirada y se deslizan en silencio, empapando mi almohada y encharcando el suelo. Enjuago el corazón, que tengo en un puño, y lo escurro en las macetas, que muera la mala hierba o que cambien mi destino.
Mañana escalaré montañas rocosas y así, consumiré sin prisa el trayecto marcado. Al final, no recogo lo que siembro, solo alcanzo las sobras de la luna menguante de esta noche fría.
Por pedir, pido al menos que pueda llevarme retazos de ilusiones de las cuales me alimento. Al menos una caricia que mime mis sentidos y me protega del dolor que provoca tu recuerdo, que se dibuja en las ventanas y me deja sin aliento.
Me apoyo y observo, tras los cristales empañados, tu figura deformada. Más allá, miles de pequeñas luces me miran y me cuentan que larga se hace la madrugada sin compañía, en estas noches de desvelo.
Sin un abrazo donde refugiar los temores, me elevo, me retuerzo.
Las campanadas me recuerdan que el tiempo pasa, que todo se acaba, que puede morir la pena y asomar la primavera dando brincos en cualquier momento. Pero aún queda nieve que arrancar y mucho frio para disecar, fotos que arden y un recuerdo desenterrado que gime a lo lejos, pidiendo guerra. Quisiera esconderme, marcharme lejos, pedirte una tregua. Que ingenua...
Husmeo en el pasado, me afligo y ya no me levanto. Hoy no hay risa, ni hay llanto. Que el invierno inerte que duerme a mi lado me echó de casa y me dejó en la puerta, congelada.
Encenderé una fogata para fundir las pesadillas que improvisan mis sueños, que alteran mi vigilia, y apagar las llamas no dependerá de mi, solo del tiempo, efímero y a la vez eterno.

"Grita ahora... que mi alma se ha quedado muda y ya no te entiendo".

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"Mis cinco extraños hábitos" http://any.lacoctelera.net/post/2006/01/24/-mis-cinco-extranos-habitos- 2006-01-24T17:54:38+00:00 Bueno, bueno... debo admitir que fuí atrapada hace una semana por el juego de moda en la coctelera "mis cinco extraños hábitos" por mi buena amiga Amaru http://www.lacoctelera.com/amaru y hoy por carente http://www.lacoctelera.com/carente. Después de comprobar que todos siguen la cadena me he decidido a sacar un huequecillo de mi escaso tiempo y cumplir, más vale tarde que nunca... ejem, ahí van ;):

Primer hábito: Cuando estoy en la cama no puedo sacar la pierna o descolgar el brazo fuera de ella, es una manía... supongo que de pequeña me condicionaron con que si lo hacía me atraparían (¡aún hoy intento comprender quién!) o que he visto demasiadas peliculas de terror. Soy consciente de que es una manía muy tonta pero no sé, puede conmigo...
Ah! también duermo con la puerta cerrada, aunque no haya nadie haciendo jaleo, si la dejo abierta no consigo conciliar el sueño.

Segundo hábito: Estudiar o leer acostada y con las piernas en alto, y morder los lápices, bolígrafos o todo lo que esté al alcance de mi mano (esto último de forma inconsciente). También hacer dibujitos, garabatos (soles, lunas, perros) cuando pienso o hablo por teléfono.

Tercer hábito: Hacer papelitos las servilletas cuando estoy en un bar, cafetería, restaurante... y llevarme los sobres de azúcar para guardarlos en una cajita que tengo en mi habitación, donde los colecciono. Además guardo etiquetas de ropa, bolsas y mecheros gastados.

Cuarto hábito: Cantar, en cualquier momento, a cualquier hora del día, en cualquier lugar... sobre todo si tengo un buen día. Insistir en ir a un karaoke (con esto soy una pesada y nadie me quiere acompañar) jajaja.

Quinto hábito: Supersticiosa y encima rara (con mis rituales incluidos). Si veo un gato negro o se me cruza escupo, si se me cae la sal recojo un poco y la tiro por detrás de mi hombro, no paso por debajo de una escalera y llevo cuidado por si se me cae un espejo al suelo. Sí, sí... estoy muy mal. ;)

Y me dejo unas cuantas, pero no, no quiero crearos un concepto extraño de mi misma. Mejor acabar aquí.

Y mis elegidos son:

- A dos minutos de la muerte
- Tiritando
- Septiembre
- Rajugo
- The unnamed

... Suerte a todos, un beso...

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despojos de soledad. http://any.lacoctelera.net/post/2006/01/14/despojos-soledad- 2006-01-14T20:48:59+00:00 El tiempo se resbala tímido y desanimado por las callejas de mi corazón. A cámara lenta va deslizando un silencio insoportable y arrinconando deberes sin hacer, promesas sin cumplir, rumores sin sentido. Trae consigo sacos rotos de mentiras que van cayendo a su paso, sin querer, y al final solo rebosan de ausencia. Tu ausencia.
No existe principio sin final y me resisto a creerlo, porque la razón no entiende si el corazón es el que maneja las cuentas y el que pide ser portavoz de nuestros deseos. Habrá que cederle el cargo, tratar de entenderlo, teniendo en cuenta una posible batalla o lucha interna. ¿Qué más quieres? si solo me dejo llevar... si a veces no consigo despertar.
Te veo borroso en los espejos, tropiezo en tus esquinas desorientada y me persigues en las madrugadas cuando el sol partió despistado a otras aceras, en busca de cama y almuerzo.
Siempre trazando dudas en el suelo y repasando la incógnita para hacerme entender que todo es efímero y nada se puede hacer. Sin arreglo, sin efecto a largo plazo, sin huellas en el barro.
Creo adivinar tus instintos, tus pecados, todo aquello que tiré a la basura y nunca fue en vano. Pero sigo sin entender de qué andabas falto o que capricho encendía tu curiosidad que alejó tus pasos y evadía mis abrazos.
Si anocheció y es demasiado tarde para regresar y tiraste la llave que nunca encontrabas y siempre perdías. La que nunca llevabas encima.
A lo lejos vislumbro tus ojos rojos, tu reproche hueco, entre los zarzales. Pero no consigo acercarme y temo abandonar mi suerte a otra parte, a otra vida, al aire.
No tiene sentido saltar para alcanzar la luna, ni asomarse al balcón para esperarte, si ya me cansé de luchar contra un adiós repentino y me falta el coraje. Si tú también eres partícipe de esta locura.
Evocar un hasta luego, cruzarse de brazos y morir de sed frente a un agua cristalina.
Y sin quererlo, a regañadientes, van pasando los días.

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En pos de tu estela. http://any.lacoctelera.net/post/2006/01/11/en-pos-tu-estela- 2006-01-11T00:14:22+00:00 Quisiera pintar tus sueños con el color del mar, de un intenso azul brillante, que hasta de noche consigan escandalizar mi deseo, mi luna y alboroten mis secretos. Para que cubran la parte vacia de mis rincones olvidados y enciendan la llama de mis pasiones, casi frenéticas desde que atravesaste mis puertas cerradas e indiferentes.
Podrían brotar de mi pecho miles de motivos por los que te siento y quiero tanto. Y aunque la inquietud se va adentrando en habitaciones huecas y penetra en forma de ráfagas frias de viento, no hacen eco en las paredes, no gimen, ni lloran si no cuentan con mi permiso.
El momento acecha en cualquier esquina, pensativo. No corre prisa, puede un segundo hacerse eterno y una vida consumirse si pestañeo. Se camufla en algún rincón y no desespera, porque impaciente sueña con su presa y saborea su carne, porque sabe que la cazará desprevenida en un asalto.
Voy esquivando a la suerte, redondeando sus curvas, retrocediendo y tomando impulso, escondiéndome de sus garras, plantándole cara en su espalda.
El vaso se hace trizas en el suelo y ya no descansará más, medio lleno o medio vacio, sobre la mesa sin patas que improvisé en mi alma.
No hace falta que invoques a mi corazón, lo empeñé a cambio de tus besos. Como no tuvo suficiente salió en tu busca y se coló por la rendija de tu cuarto. Late tan desmesurado que aún puedo localizarlo y no tardará en darse cuenta que marchaste sin más, cuando te cansaste de esperar desvelado la llegada del ocaso.
Al alba la claridad consigue que mis pensamientos se enfrien de las dudas que horas antes me nublaban la vista y la razón. Porque al anochecer me aterra la soledad, por si se encapricha de mi cuerpo y no me deja acercarme hasta ti. Y no dejo de escuchar su triste canción, que ya no quiere más que un regazo donde posarse a dormir.
Puedo creer que existes e inventarme mil historias con final feliz.
Más allá de las sombras donde yacen tus miedos te espero sentada, inamovible y exhausta. Descubrirás mi silueta si cierras los ojos y a tientas me palpas. No quise hacer ruido pero nadie consigue sosegar las razones de mi alma, que empedernida lo dejó todo para asentarse en tu pecho, clavarse en tus pupilas, beber de tu mirada.
En mi cielo las nubes cuelgo de tus intenciones, por ti vivo, por ti sueño... en esta noche plateada.

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Renovarse http://any.lacoctelera.net/post/2005/12/30/renovarse 2005-12-30T14:30:14+00:00 Arranco el calendario amarillento que cuelga de la pared. Es aquel que jamás conseguí colocar derecho, el que contiene días subrayados, páginas arrancadas en el intento de asesinar un día, aquel que agonizaba lento y mugriento. Es aquel que me acompañó y observó, aquel que veló cuando dormía y el que nunca lloró.
Si me quisiste alguna vez solo puedo confesarte que yo siempre te odié.
No puedo despedirlo, sólo mirarlo de reojo mientras lo arrugo y arrojarlo a la papelera en un descuido, donde le depara un adiós perpetuo. Donde su condena será convivir con las sombras y el olvido.
Si camino hacia atrás, sobre pasos que ya me resultan lejanos, me tambaleo hacia los lados con el riesgo de chocar y rasgarme la piel. Es por eso que emprendo la marcha hacia el sol y me ajusto la sonrisa, y es por eso que calzo tus besos y no me quedan grandes.
Que un año de mi vida, entre veintidós, me hizo nacer de nuevo. Que veintidós inviernos jamás olvidaron una primavera.
Coloco un nuevo calendario, aunque aún no llegó el momento. Pero el deseo es tan ferviente que no puedo esperar, ya perdí la paciencia hace tiempo, en alguna estación.
Y me resulta raro clavarte allí sonriente y fijando tu mirada en la mia. Y tu imagen es tan nítida que me asusto igual que me alegro. Que me sorprendo soñándote después de acostumbrarme a la soledad y su tormentosa compañía.
Y al colocarlo me invade la calma, porque en un gesto inútil parece que estuviera obteniendo el antídoto milagroso que cura el dolor. Parece que pasar página fuera fácil y que jamás volverás...
Y acabo mi diario por la mitad.
Y limpio los cristales opacos buscando hallar la luz. Que entre medio del todo y de la nada me descubrí grabando tu nombre en mis labios y dibujando tu corazón en el techo.
Que moviéndose cielo y tierra se elevaron mis pies. Y en la luna más bonita coloco tu fotografía, para que nuca se desgaste con el sol, y en la noche más oscura te enciendo un deseo para que rias y cumplas todos tus sueños.
Que cada día y cada mes, y si puede cada año, brindemos con el corazón... y que se mueran las penas que alguna vez quisieron hacernos daño.

(¡Que tengais feliz año! mis mejores deseos...)

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Vértigo. http://any.lacoctelera.net/post/2005/12/27/vertigo- 2005-12-27T09:28:22+00:00 Todo da vueltas a mi alrededor como si girara en el sentido equivocado, y aquí estamos mi pena y yo, encendiéndote una vela debajo de tu balcón, sin sueño y sin poder pasarle un paño a este insomnio manchado.
Noche clara que hoy paseo por mi mirada, con la luna a cuestas, tirada en el bordillo descanso sobre la acera y mientras voy contando tus huellas, anhelando tus pasos, pisando charcos.
Un torbellino inesperado ha removido mi paciencia en fracciones de segundo, desalojando todo a su paso, pero los grillos siguen cantando y mis pies no se han desplazado ni un centímetro de tu vera.
Será que no se cansa este viento absurdo de susurrarme, a voz de conciencia, cuanto te quiero.
Y en el jarrón flores marchitas ya se van secando, el rojo pasión que exhibían da paso al tono morado y austero, igual que el de tus labios que saben a pecado.
Si te miro desde allí arriba me mareo, me agarro a las farolas para no tropezar y descubras que no hay luz, que es el reflejo de mi deseo, de mi verguenza.
Enmaraño tus silencios, uno por uno, a ver si te puedo escuchar, desde el prisma con el cual te observo un arcoiris se refleja, mezcla de sentidos y carencias.
Si me has robado un trozo de mi corazón y no puedo tacharte de ladrón, solo sugerirte que lo protegas de la lluvia y el viento, para que no se moje de llanto, ni tiemble de frio, que ya late deprisa y acelerado si te mira.
Podría detenerse el tiempo en tu pecho, allí solo cabe la claridad, que mientras acaricio los mechones de tu pelo el mundo gira... y a mi que más me da.
Si en un descanso tomo aliento y retrocedo, buscando la estrategia adecuada que me acerque hasta ti y no sea un fracaso, que harta estoy de aullarle a la luna y que ésta no me haga caso.
Que estremezco si revolviendo momentos te saboreo en mi paladar, mitad dulce y mitad agrio, que alteras mi conciencia y sazonas mi delirio. Que voy escupiendo al viento todas las razones por las cuales no te olvido.

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